El hábito de eliminar malos hábitos

¿Por qué es tan difícil eliminar un mal hábito?

Pues veamos.  Algunos estudios muestran que cuando estamos prestando atención a algo en algún momento, más de la mitad de nosotros se pierde en lo que está atendiendo o tiene la necesidad de hacer algo diferente.

¿Qué está pasando aquí? Resulta que estamos luchando con uno de los procesos de aprendizaje más conservadores y evolutivos actualmente conocidos por la ciencia, uno que se conserva en la mente como un aprendizaje básico.

Este proceso de aprendizaje está basado en la recompensa de obtener algo positivo o negativo, y básicamente es como sigue. Por ejemplo, somos un país número uno en gastronomía y cuando la comida se ve bien, nuestro cerebro dice: “Hummm calorías ! supervivencia!”, luego la comemos y nos gusta. Nuestro cuerpo envía una señal al cerebro que dice: “Recuerda lo que estás comiendo, donde lo encontraste y cómo te sentiste” Guardamos esta memoria (dependiendo del contexto) y la próxima vez que veamos la comida, el cerebro actúa como un disparador, luego viene el comportamiento y la recompensa.

Después de un tiempo, nuestros cerebro dice: “Puedo utilizar esto para algo más que recordar que la comida es sabrosa, tal vez la próxima vez que me sienta mal, comeré algo para sentirme mejor”. En lugar de esta señal de hambre que viene de nuestro estómago, está la señal emocional; te sientes triste, comes y desencadenas las ganas de comer, y así se forma el hábito.

Lo mismo ocurre con el hábito de fumar. Todo comienza en la adolescencia, por ejemplo, “Quiero ser diferente o tal vez más listo, así que empezaré a fumar. Además el hombre del comercial de cigarros, se ve bien y se siente bien”. Y repetimos: disparador luego viene el comportamiento y la recompensa. Cada vez que hacemos esto, aprendemos a repetir el proceso y se convierte en un hábito.

Veamos ahora. ¿Qué pasa si en lugar de luchar o tratar de obligar a nuestro cerebro a prestar atención, recurrimos a darle curiosidad acerca de lo que está ocurriendo en esa experiencia?

Es decir, con el entrenamiento de la mente, dejamos de forzar y en su lugar nos concentramos en ser curiosos. La curiosidad activa centros neuronales y hace que prestemos atención a todo aquello que estamos haciendo en ese momento.

¿Cómo se siente la curiosidad? Se siente bien. ¿Qué sucede cuando tenemos curiosidad? , empezamos a notar que los antojos se originan simplemente por sensaciones corporales y que estas van y vienen. Estos son pequeños momentos de experiencias que podemos manejar por lapsos en lugar de tomarlos como un todo. En otras palabras, cuando una persona es curiosa, sale de sus viejos patrones de hábitos reactivos, basados en el miedo, y damos un paso a la existencia.

Esto puede sonar demasiado simple como para afectar el comportamiento. Sin embargo, en un estudio se encontró que el entrenamiento mental es dos veces más efectivo que algún tratamiento para ayudar a mejorar la conducta.

¿Cómo podemos relacionar esto con nuestra propia experiencia? Por ejemplo, somos más propensos a realizar acciones como gritar a nuestro(a) esposo(a) o hijos cuando estamos estresados o cansados a pesar de que sabemos que no va a ser mucha utilidad. Es decir, simplemente no podemos ayudarnos a nosotros mismos porque cuando la corteza pre frontal se desconecta, volvemos a caer en nuestros viejos hábitos, los episodios de recordar algo o traer a la memoria algo del pasado siempre dependen del contexto.

Tal vez podemos entregar estas herramientas a la gente y ayudarles a aprovechar su capacidad inherente de ser conscientes-curiosamente, justo cuando el deseo de comer, fumar, el efecto del estrés o cualquier hábito perjudicial este a punto de surgir.

Esta disposición de girar hacia nuestra experiencia en lugar de tratar de ceder ante antojos negativos hará que desaparezcan tan rápidamente como sea posible. Y esta misma es apoyada por la curiosidad, que es naturalmente gratificante.