Decisiones: Usando el cerebro

La imagen del cerebro dentro de la neurociencia está apareciendo cada vez más en el marketing. En mi último viaje que realicé a los EEUU encontré una bebida, dentro de una línea de productos, que dice que si la bebes te dará mucha energía, pues según su etiqueta ayuda a reducir el estrés, mejora el estado de ánimo, te da mayor concentración, y promueve la actitud positiva.  La vedad es que, si todo esto fuera cierto, sería genial. Fui a la página web de la compañía para ver y enterarme de la investigación  que realizaron para obtener estos beneficios que dicta la etiqueta  y me di con la sorpresa de encontrar… nada.

Bueno, con o sin investigación, estas declaraciones están en el rotulo, al lado de la foto de un CEREBRO, pues resulta ser que “las fotos de cerebros tienen propiedades especiales”.

Hace unos años un investigador pidió a varias personas que leyeran un artículo científico y le dijeran si estaban de acuerdo con las conclusiones.

La mitad de las personas, tenía el artículo con la imagen de un cerebro, y la otra mitad, el mismo artículo pero sin la imagen del cerebro. Al final, la cantidad de personas que estaban de acuerdo con las conclusiones donde el artículo tenía la imagen del cerebro eran 50% más que las del otro artículo. Al parecer tener la imagen de un cerebro hoy en día vende más que no tenerlo, así la investigación no sea relevante. La moraleja es, ¿quieres vender? Ponle un cerebro.

La neurociencia ha avanzado mucho en la última década, y descubrimos cosas asombrosas constantemente acerca del cerebro.

Hay un investigador conocido que asegura que los científicos han encontrado el santo grial que mantiene la sociedad unida, la fuente de amor y prosperidad. Se trata de una hormona llamada oxitocina, seguramente han oído hablar de ella. Este investigador  basa su argumento en estudios que muestran que, cuando uno incrementa la oxitocina en las personas, esto genera automáticamente  más confianza, empatía y cooperación. Estos estudios son válidos y fueron repetidos por varios científicos, pero esta no es la historia completa.

Otros estudios científicos están generando controversia pues han demostrado que incrementar la oxitocina aumenta la envidia, el orgullo, la presunción, imaginación y creencias.

Esta hormona puede hacer que la gente favorezca a su propio grupo a costa de otros grupos. Y en algunos casos, la oxitocina puede disminuir la cooperación.

Aquí es donde entran Uds. como protagonistas de las decisiones que deberán tomar basándose en las explicaciones anteriores. Si alguien trata de venderles algún articulo con una imagen del cerebro, no confíen solo en sus palabras. Realicen preguntas que tengan que ver con el tema, pidan ver evidencias sobre lo que les están ofreciendo y pregunten por la parte de la historia que no les están contando.

Las preguntas no deberían ser simples, porque el cerebro no es simple. Pero eso no nos debe detener al tratar de entenderlo.