¿Y si te dijeran que eres capaz de lograrlo todo?

Imagina que hoy aparece frente a ti el genio de la lampara maravillosa… ¿ya sabes que le pedirías? Es seguro que aquello que sueñas con lograr en tu vida, ¿verdad?.  Pero… ¿lo tienes realmente claro? Si no es así, te aconsejo que comiences a pensarlo cuanto antes. Por que, por si no lo has notado, el tiempo sigue corriendo y cada vez es menos el que nos queda para ir en busca de nuestros sueños. A menos que prefieras simplemente renunciar a ellos y conformarte con lo que hasta ahora lograste y con aquello que te sientes bastante seguro de poder conseguir.

De hecho, es lo que hace la mayoría de personas. Conformarse. Y claro convencerse a si mismos de que hicieron su mejor esfuerzo por lograr lo que soñaban… pero no se dieron las “condiciones”, las “circunstancias” no fueron favorables, “el genio nunca llegó”.

Hay mucha gente que se pasa la vida entera esperando a su genio. Se la pasan diciendo “si yo me sacara la lotería…”, pero ni siquiera compran el boleto. Son aquellas personas que van por la calle diciendo “me hubiera gustado vivir en una casa como esa…”, “me hubiera gustado conducir un auto como ese…”, “me hubiera…, me hubiera… pero…ni modo, la vida no es color de rosa”.

Triste ¿verdad?. Tener que resignarte a mirar tus sueños en la vida de otros.

¿Y que pasa si te dicen que TÚ tienes los poderes del genio de la lampara maravillosa?  Que TÚ puedes traer a tu vida los sueños que quieres disfrutar. ¿Te la crees?

Esa es una de las principales diferencias entre aquellas personas que viven sus sueños y las que se la pasan de espectadores: Que realmente se creen capaces.

Y no se trata de inteligencia, ni habilidad, ni de suerte; se trata de fe y deseo ferviente. Dice Napoleon Hill, que si puedes tener esa combinación (fe + deseo ferviente) no hay nada que pueda detenerte. Ese es el fundamento sobre el cual puedes construir tus sueños.

No es cuestión de magia. Es cuestión de tomar consciencia de tu propia capacidad de hacer lo que sea necesario para traer a tu vida aquello que quieres vivir y disfrutar. Si trabajas en el crecimiento de tu fe, si alimentas tu deseo ferviente, tus ojos se abrirán a ver tu realidad desde una nueva perspectiva que te permitirá encontrar los caminos para llegar a donde tú decidas llegar. Serás capaz de ver las oportunidades, las mismas oportunidades que se pasan de largo frente a los ojos de la gente sin fe.

Pero si no crees en ti… tarde o temprano terminas por renunciar. ¿Cómo aferrarse a desear algo que sientes que nunca podrás lograr?

Repito: no es cuestión de magia. Se trata de asumir plenamente la responsabilidad de crear tu futuro. Obstáculos pequeños, medianos y grandes, seguramente aparecerán en tu camino, pero si tienes los ojos, la mente y el corazón puestos en tu objetivo, es seguro que encontrarás la forma de sortearlos.

Y lo mejor de todo, podrás disfrutar del camino desde el punto de partida. Te sentirás satisfecho y feliz por estar construyendo paso a paso tu realidad.

No renuncies NUNCA a desear tus sueños. Deséalos fervientemente, con el alma y el corazón. Y alimenta tu fe. Que no pase un solo día sin que recuerdes que TÚ eres el responsable de crear tu felicidad. Siéntete feliz y agradecido por ser quien eres y por tener la convicción de que tus sueños están esperando por ti y estás avanzando hacia ellos cada día.

Verás que vale la pena. De eso se trata la vida después de todo. ¡Se Feliz!